" LA VIE EST BELLE "

Hoy en día es muy común encontrar a personas viviendo en la calle en condiciones precarias. No hace falta mucha imaginación para entender que, en el futuro, si las cosas siguen así, quienes ahora viven en situaciones cómodas pueden encontrarse en la misma circunstancia.

El protagonista de este reportaje es Antonio Henrique Dos Santos, nacido en Portugal en 1960. Es una de las miles de personas que no cuentan con los medios económicos para poder permitirse un lugar donde vivir y sobrevivir en el día a día, adaptándose a la sociedad.

Después de haber vivido en Francia durante 32 años, llegó a Barcelona, donde encontró refugio en unas cuevas cerca de Montjuïc. Pasa el día en las aceras de la ciudad con su compañera más fiel, una perrita llamada Fanny, que nunca se separa de él. Se desplaza en bicicleta y a menudo acude al comedor social, donde comparte mesa con otras personas en su misma situación.

Siempre está atento a encontrar cobre y otros objetos de valor que luego puede vender por pequeñas cantidades de dinero. En ocasiones se acerca a los supermercados, donde recoge alimentos que han sido desechados por la cercanía de su fecha de caducidad.

Dediqué seis meses a este proyecto y, durante dos de ellos, estuvo viviendo en un piso del Eixample. Una persona que había conocido en la calle y con la que entabló amistad le ofreció este apartamento deshabitado. Sin embargo, este techo solo fue algo temporal.

Hay personas en el barrio que lo apoyan por su situación, pero sobre todo lo ayudan por su amabilidad y sus buenos modales.

Para él lo importante es no perder la esperanza y buscar soluciones.

«Soy un habitante de la calle y siempre lo seré.»

Anterior
Anterior

Estruendo minero

Siguiente
Siguiente

I don't believe in tomorrow